3 de Abril de 2026, Viernes Santo, Dios ha muerto en la cruz, ha nacido una diosa ...
Un hombre desnudo se adentra temeroso en el templo de la diosa Diana, las sacerdotisas del templo esperan sentadas en círculo en el altar mayor, llevan el rostro cubierto con un capirote como el de los nazarenos, el hombre se coloca en medio del círculo de mujeres y se arrodilla ...
_ ¿De qué te acusas? (pregunta la sacerdotisa mayor.)
_ Me acuso de cobardía
_ Bien, has desnudado tu cuerpo ante nosotras, ahora queremos que desnudes tu alma para que podamos juzgarte, habla, te escuchamos.
El hombre intenta tragar saliva, tiene la boca seca por el miedo y los nervios, tirita de frío, el suelo duro le hace daño en las rodillas, pide por favor si puede declarar sentado, beber un poco de agua y cubrirse con algo.
La sacerdotisa mayor ordena:
_ ¡Traed una silla, una manta y un vaso de agua!
Sus subordinadas obedecen de inmediato.
El hombre se cubre con la manta, se sienta en la silla, bebe un sorbo de agua, carraspea y balbucea ...
_ Todo empezó ... cuando ... me enamoré de ella ...
_ Eso no es ningún pecado (interrumpe la sacerdotisa.)
_ No, se que no es nada malo, además no lo elegí yo, enamorarse es como pillar la gripe, pero yo no quise admitirlo ante ella ni ante los demás ni ante mi mismo, por eso me comporté como un cobarde y empecé a actuar de forma extraña, el día de su cumpleaños por ejemplo, ella llevó un pastel para celebrarlo con sus compañeros, y yo me negué a participar, no estuve allí con ellos ni quise probar el pastel que ella había traído con toda su ilusión, aquello, además de absurdo y ridículo estuvo feo, ella no me había hecho nada malo.
_ ¿Por qué lo hiciste? Preguntó la sacerdotisa.
_ Al principio ni yo mismo tenía claro por qué lo hice, pero después de reflexionar sobre ello llegué a la conclusión de que fue una especie de escape psicológico, de intentar negar lo que no quería aceptar, una manera de decir "No te quiero, no me importas, no quiero nada de ti"
Pero paradójicamente con aquel acto demostraba todo lo contrario, nadie haría algo así a una compañera que no te importa y que no te ha hecho nada, incluso aunque te caiga mal, vas, comes el pastel y haces el paripé, al no ir demostré que en realidad me importaba mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir.
_ Ciertamente es un acto propio de un cobarde tratar así a una pobre chica el día de su cumpleaños (exclamó la sacerdotisa), continúa ¿Que otros actos de cobardía cometiste?
_ Otro día, el día de Sant Jordi, quise regalarle una rosa, era lo que me pedía el corazón, pero fuí demasiado cobarde para regalarle una rosa solo a ella, eso habría equivalido a una declaración pública de amor ante ella y ante todos, por eso camuflé su rosa entre otras tres, para hacerlo pasar por un simple detalle simpático con mis compañeras. Pero la única rosa que me importaba era la suya, las otras eran de acompañamiento.
_ Realmente es un verdadero acto de cobardía propio de un ser patético, no de un hombre auténtico y digno de amor, prosigue.
_ Recuerdo que íbamos al escáner a pasar unas sacas, yo me ponía siempre a la salida con ella, ella no paraba de reír, y a mi me encantaba estar allí con ella y verla reír, era mi momento preferido del día, estaba esperando que llegara ese momento.
_ ¿Te hacía feliz pasar unas putas sacas?
_ Sí, pero solo porque ella estaba allí conmigo.
_ En verdad eres el acusado más patético que ha pasado por aquí, no me extraña que ella no parara de reírse... de ti.
_ Lo sé, respondió el hombre agachando la cabeza.
_ Continúa ¿que pasó después?
_ Después vino un tipo, un enchufado, un cuñado del jefe, pero ella lo apreciaba, o eso parecía, y empezaron a pasar el escáner juntos, yo me puse celoso, sentí que me habían robado mi pequeño paraíso.
La semana siguiente él dijo que ahora le tocaba a otros pasar el escáner, que ellos ya habían ido la semana anterior, a mi me sentó fatal ¿Quien coño te mandó? Yo estaba pasando el escáner tan a gusto todos los días.
_ Suficiente, no quiero escuchar nada más del escáner ¿Alguna cosa más?
_ Sí, otro día me enfadé muchísimo y me puse muy celoso porque ella decidió irse con otro chico y una chica a desayunar, así que me negué en redondo, le dije que yo iría con la otra chica y ella que fuera con el chico.
_ ¿Y por qué elegiste irte con la otra y no con ella si era con quien deseabas ir?
_ Supongo que fue otra vez por cobardía, por no querer admitir que estaba enamorado de ella, por no atreverme a ser yo mismo y ser auténtico, de nuevo fue una forma de decir "No quiero ir contigo, prefiero ir con esta otra" pero en realidad con esa actitud demostraba todo lo contrario.
_ Demostrabas ser un gilipollas cobarde y patético...
El círculo de mujeres estalló en una sonora carcajada, el hombre avergonzado se encogió dentro de la manta y bebió otro sorbo de agua sosteniendo el vaso con las dos manos
_ Creo que ya tenemos suficiente información para emitir un veredicto, pero si quieres añadir algo más.
_ Antes de aquel día había ido otro día al mismo bar con ella y dos chicos, los llevé yo en mi coche y pagué yo todas las bebidas y las tapas, que no fue poca cosa, por eso me sentó tan mal , me sentí utilizado, me usó de chófer y de pagafantas de ella y sus amigos, pero cuando ya no me necesitó porque tuvo otro que la llevara pasó de mi.
_ ¿Crees que fue algo intencionado?
_ No, no creo que ella lo hiciese con maldad, pero así es como yo lo interpreté y como me sentí en aquel momento, los celos son muy malos.
_ ¿Has terminado?
_ Bueno, hay otras cosas, un día le hice creer que había espiado su móvil.
_ ¿Lo hiciste?
_ No, ni se me pasó por la cabeza.
_ ¿Entonces por qué lo dijiste?
_ No se, quise gastarle una broma, que se picara un poco, pero se lo tomó muy mal, y aunque luego quise arreglarlo ella ya no me creyó. No se si tendría algo en el móvil que temiera que yo pudiera haber visto o simplemente le molestó la mera sugerencia por mi parte de que yo le hubiese mirado el móvil.
_ Ya basta, no tenemos tiempo para seguir escuchando historias de tus pataletas patéticas de niñato enamorado, tienes cinco minutos para decir tus últimas palabras antes de que nos retiremos a deliberar.
_ Hay más cosas que no he contado, ella cortó comunicación conmigo y me dijo que no le enviara más mensajes, pero yo no pude aceptarlo, es muy duro asumir que yo no significaba nada para alguien que lo significaba todo para mi, así que no paré de buscar la forma de contactar con ella, una vez le miré el móvil a una compañera (esta vez sí) pero solo para conseguir su nuevo número. Luego la busqué en las redes pero no la encontré, solo a sus hermanas, así que empecé a envíar mensajes a sus hermanas ...
_ ¡Silencio! Tu confesión ha terminado, no necesitamos escuchar nada más.
_ ¡Por favor! Solo quiero añadir una cosa más, yo la quise, mi amor fue de verdad, después todo se torció por mi culpa, mi inmadurez, mis miedos, mis complejos, pero yo la quise y aún la quiero.
_ ¡Guardias, llévenselo!
Los guardias entraron y cogieron al hombre en volandas, la manta cayó al suelo, el vaso se hizo trizas, los guardias se alejaron arrastrando al hombre mientras él gemía, y repetía entre sollozos con voz cada vez más débil _ ¡Yo la quiero... la quiero... la quiero... la quiero... quiero a Ombliguito!
Cuando los guardias volvieron a traer al hombre y lo sentaron en el medio del círculo, esta vez estaba vestido y estaba aparentemente sereno.
La sacerdotisa mayor comenzó a hablar:
_ ¡Levántese el acusado para escuchar el veredicto!
El hombre se puso en pie.
_ Después de deliberar, el consejo de sacerdotisas del templo de Diana ha dictaminado por unanimidad:
Declaramos al acusado culpable de cobardía y patetismo extremo, no obstante decidimos no aplicar pena alguna porque como dice el refrán "En el pecado lleva la penitencia", su propia cobardía y obcecación le ha condenado a perder para siempre a su amada Ombliguito, y esa es su condena, ninguna otra condena que pudiéramos imponerle sería peor para él que la que ya padece, se mantiene no obstante la prohibición de comunicarse con Ombliguito o sus hermanas a través del servicio de mensajería o de las redes sociales y se le advierte de que en caso de que no cumpliere se dará parte a los mossos para que tomen las medidas oportunas, solo se concederá al condenado, por buena conducta, el beneficio penitenciario de mandar mensajes el día 3 de Abril siempre y cuando no se haya mandado ninguno durante el año anterior. Tampoco podemos indultarle, pues esa es una gracia que solo corresponde otorgar a la Diosa Diana, por lo tanto ordenamos que el acusado sea puesto en libertad para que pueda volver a su casa a vivir su miserable y patética vida sin Ombliguito, para siempre.
Que así sea si Dios ( o la diosa Diana) quiere.
AMÉN.